Salsa dura
Capítulo 1 - Escena 1
1. EXT. MAR DE LOS BARRACONES. DIA 1.
Las olas rompen contra las piedras. El sol se abre paso levemente mientras la mañana levanta en la playa. Será un día caluroso y húmedo.
ELISEO (V.O)
Las olas vienen y van, y tú sigues ahí,
confundido entre el olor de la brisa
y el de la noche anterior.
El sonido de las olas sobre las piedras se hace más fuerte. Dos niños llegan a la playa, a una pequeña parte con arena. No traen polo, llevan pañuelos colgados del pantalón y un balde.
ELISEO
Hubo un día en que fuiste limpio.
Con los ojos grandes y las manos llenas.
Uno de los chicos improvisa un arco con las piedras mientras que el otro corre a la orilla. Rápidamente saca una pequeña pelota medio desinflada del balde para llenarlo con agua de mar. Deja el balde a un lado y regresa con su compañero a jugar pelota.
ELISEO
Eras un animal de la tierra y, sin embargo,
el ancho mar era todo para ti.
Un par de gallinazos escarban en una pila de basura, a unos metros de donde están los niños. Entre los escombros, hay periódicos viejos que dejan ver titulares. “Muere taxista a balazos en el Callao”, “Sicario mata estibador en el puerto”, “Encuentran dos cadáveres…”
ELISEO
Pero la corriente te arrastró
hasta borrar de tu frente tu nombre
y dejarte tendido, tostado, sobre la arena.
ELISEO (50), un pordiosero alto y flaco, escarba en la basura de espaldas. Encuentra una chata de ron a la que le saca un sorbo. No le vemos el rostro.
Tira la botella a un lado y camina unos pasos, a una covacha improvisada. Se sienta en las piedras a ver a los niños jugar. Una joven morena y robusta llega por detrás de él. Es CELIA (22), que lleva un taper de comida en las manos.
Eliseo no se sobresalta. Ella deja el taper a un lado, le coloca una mano sobre el hombro, Eliseo volta y la mira fijamente, descubriendo al fin su rostro. Cuando Celia se retira, él toma el taper y lo devora. Suenan las primeras notas de “El día de mi suerte”.


